
Después del parón de fiestas reanudo el blog hablando de la NBA. Los que me conocen saben que flipo con el basket y, aunque, a nivel de estrategia, juego en equipo y efectividad, el baloncesto FIBA en general y europeo en particular, es actualmente superior a la NBA, lo cierto es que en materia de espectáculo visual basado en lo individual, el baloncesto norteamericano es más atractivo.
Nos encontramos en el tercer mes de competición y los equipos han jugado entre 33 y 39 partidos, casi la mitad de la temporada, con lo que ya se puede hacer un balance de lo que la campaña 2007-2008 está dando de sí. Al menos de los equipos que más me interesan o me causan mayor simpatía.
Comencemos por la Conferencia Este.
Los grandes protagonistas de estos primeros meses son sin duda los Boston Celtics. Desde que en agosto sellaran las incorporaciones de Kevin Garnett y de Ray Allen, el equipo del Big Three ha encadenado 30 victorias y 5 derrotas, lo que les sitúa en la senda del único equipo capaz de lograr al menos 70 victorias en la temporada regular: los Bulls de la temporada 1995-1996, que acabaron con un balance de 72-10, y fueron campeones por cuarta vez. Los Celtics han perdido ahora dos de sus últimos tres partidos, sembrando algunas dudas, pero lo cierto es que las posibilidades de un equipo liderado por Garnett, Allen y Paul Pierce son inmensas. Los tres tienen las peores estadísticas de sus carreras, pero eso implica acumular casi 60 puntos y 20 rebotes por partido, amen de una intensidad en el juego que no tiene parangón. El Big Three sabe que se encuentra ante la última oportunidad de lograr un anillo, y, especialmente Garnett, se exprime al máximo para acometer la preciada meta. Si a ello se suma un eficiente plantel de secundarios, como Rajon Rondo, Kendrick Perkins o Eddie House, se encuentra uno ante una máquina bien engrasada preparada para ganarlo todo. No necesitan ni siquiera entrenador: en los tiempos muertos Garnett habla mucho más que el técnico Doc Rivers. Esperemos que no les pase como a los Lakers de los 4 magníficos de 2004 (Shaquille O'Neal, Kobe Bryant, Karl Malone y Gary Payton perdieron aquella final ante los Pistons).
Aparte de los cansinos Detroit Pistons (les odio a muerte desde comienzos de los 90), que se mantienen en la élite merced a la excelente conexión entre los 4 supervivientes del título del 2004 (Chauncey Billups, Rip Hamilton, Tayshaun "el Drogas" Prince y Rasheed Wallace), los otros grandes protagonistas en el Este son los Orlando Magic. En las últimas semanas han bajado un poco el pistón, pero se mantienen líderes de División, y con el mejor porcentaje victorias-derrotas desde los años excelsos de Shaq en 1995-1996 (Final NBA y Final de Conferencia, respectivamente). El secreto: el dominio insultante bajo tableros de Dwight Howard (22,5 puntos y 15 rebotes por match), ayudado por el recién fichado Rashard Lewis (ya es el mejor triplista de esta temporada), y por la clase inmensa de Turkoglu. Parece que se les está acabando el fuel, pero en cualquier caso están destinados a recoger el testigo de la hegemonía en el Este cuando los Pistons desaparezcan del mapa y el Big Three se retire con un par de anillos.
Los Cleveland Cavaliers están teniendo un año complicado. Finalistas por sorpresa el año pasado, tienen este año a un LeBron James en plan MVP (29 puntos, 7,7 rebotes, 7,5 asistencias por partido), y sin embargo están sudando sangre para mantenerse en el 50% de proporción victorias-derrotas. No lo van a tener fácil para confirmar los augurios de la pasada campaña, y es que King James se encuentra muy sólo. Absorbiendo la totalidad del juego ofensivo por la carencia crónica de play-maker en el equipo (se rumorea la incorporación inmediata de Mike Bibby, o la de Calderón el próximo año), James por sí mismo es insuficiente para mantener la regularidad del equipo. Larry Hughes no cumple con el rol de Pippen que se le presuponía, y la excelente defensa que atesoraba el equipo en las dos pasadas temporadas se ha ido al garete, básicamente porque el veterano Ilgauskas y Drew Gooden están de capa caída, y porque Booby Gibson defiende peor que mi abuela. La tardía reincorporación de Varejao puede dar mayor intensidad al juego defensivo de los Cavs, pero vaticino una caída en primera ronda, y el subsiguiente cese de Mike Brown, del que James no tardaría en pedir su cabeza en caso de fracaso en la post-season.
Del resto del Este cabe destacar la buena temporada de unos Washington Wizards sin Gilbert Arenas (cuando vuelva el cañonero de origen cubano pueden hacer mucho daño en playoff), así como la de unos sorprendentes Atlanta Hawks, liderados por Joe Johnson, Josh Smith y Al Horford, uno de los mejores rookies del año. Toronto Raptors están encontrando recientemente la senda de la regularidad, gracias a la mejora del rendimiento de su lider Chris Bosh (27 puntos y 10 rebotes de media en los últimos 10 encuentros) y a un Calderón excelso que flirtea con el All-Star en año de fin de contrato.
En otro plano se encuentran los Charlotte Bobcats, un equipo que siempre me ha caído simpático, y más desde que Michael Jordan es su presidente ejecutivo. Con un perímetro letal formado por Raymond Felton, Jason Richardson y Gerald Wallace, con un backcourt formado por Emeka Okafor y el recién fichado Nazr Mohammed, los Bobcats lo tienen todo para destacarse en la débil Conferencia Este. Y aún así se encuentran con peor porcentaje de victorias-derrotas que el año pasado. Malas decisiones técnicas, la desmotivación de un Okafor disgustado con el rol que Sam Vincent le da, las lesiones tremendas de dos piezas claves como Adam Morrison y Sean May...Todo ello se ha conjugado en un ambiente de pesimismo, levemente aliviado por la sorporendente derrota que le propinaron la semana pasada a los titánicos Celtics. Veremos cómo evoluciona este equipo joven y que pronto debe comenzar a arrojar resultados positivos.
Para finalizar el repaso de la Conferencia Este, hay que destacar el funesto año de los Campeones de 2006, los Miami Heat. Son ahora el peor equipo del Este y uno de los pocos que han perdido hasta con el peor de la NBA este año, los Minnesota Timberwolves. Dwyane Wade es uno de los mejores jugadores de la Liga, pero nada hacer si está rodeado de dinosaurios perennemente lesionados (Shaq, Alonzo Mourning, Gary Payton) y de chupones indisciplinados (Jason Williams, Ricky Davis). Ni siquiera Pat Riley, reducido a pellejo y nostalgia, puede enderezar esto.
En la próxima entrega Kobe, Iverson, Nash, Duncan, Nowitzki, Yao...y La Bomba Navarro. Casi ná.


