miércoles 9 de enero de 2008

I love this game (I)




Después del parón de fiestas reanudo el blog hablando de la NBA. Los que me conocen saben que flipo con el basket y, aunque, a nivel de estrategia, juego en equipo y efectividad, el baloncesto FIBA en general y europeo en particular, es actualmente superior a la NBA, lo cierto es que en materia de espectáculo visual basado en lo individual, el baloncesto norteamericano es más atractivo.


Nos encontramos en el tercer mes de competición y los equipos han jugado entre 33 y 39 partidos, casi la mitad de la temporada, con lo que ya se puede hacer un balance de lo que la campaña 2007-2008 está dando de sí. Al menos de los equipos que más me interesan o me causan mayor simpatía.
Comencemos por la Conferencia Este.
Los grandes protagonistas de estos primeros meses son sin duda los Boston Celtics. Desde que en agosto sellaran las incorporaciones de Kevin Garnett y de Ray Allen, el equipo del Big Three ha encadenado 30 victorias y 5 derrotas, lo que les sitúa en la senda del único equipo capaz de lograr al menos 70 victorias en la temporada regular: los Bulls de la temporada 1995-1996, que acabaron con un balance de 72-10, y fueron campeones por cuarta vez. Los Celtics han perdido ahora dos de sus últimos tres partidos, sembrando algunas dudas, pero lo cierto es que las posibilidades de un equipo liderado por Garnett, Allen y Paul Pierce son inmensas. Los tres tienen las peores estadísticas de sus carreras, pero eso implica acumular casi 60 puntos y 20 rebotes por partido, amen de una intensidad en el juego que no tiene parangón. El Big Three sabe que se encuentra ante la última oportunidad de lograr un anillo, y, especialmente Garnett, se exprime al máximo para acometer la preciada meta. Si a ello se suma un eficiente plantel de secundarios, como Rajon Rondo, Kendrick Perkins o Eddie House, se encuentra uno ante una máquina bien engrasada preparada para ganarlo todo. No necesitan ni siquiera entrenador: en los tiempos muertos Garnett habla mucho más que el técnico Doc Rivers. Esperemos que no les pase como a los Lakers de los 4 magníficos de 2004 (Shaquille O'Neal, Kobe Bryant, Karl Malone y Gary Payton perdieron aquella final ante los Pistons).
Aparte de los cansinos Detroit Pistons (les odio a muerte desde comienzos de los 90), que se mantienen en la élite merced a la excelente conexión entre los 4 supervivientes del título del 2004 (Chauncey Billups, Rip Hamilton, Tayshaun "el Drogas" Prince y Rasheed Wallace), los otros grandes protagonistas en el Este son los Orlando Magic. En las últimas semanas han bajado un poco el pistón, pero se mantienen líderes de División, y con el mejor porcentaje victorias-derrotas desde los años excelsos de Shaq en 1995-1996 (Final NBA y Final de Conferencia, respectivamente). El secreto: el dominio insultante bajo tableros de Dwight Howard (22,5 puntos y 15 rebotes por match), ayudado por el recién fichado Rashard Lewis (ya es el mejor triplista de esta temporada), y por la clase inmensa de Turkoglu. Parece que se les está acabando el fuel, pero en cualquier caso están destinados a recoger el testigo de la hegemonía en el Este cuando los Pistons desaparezcan del mapa y el Big Three se retire con un par de anillos.
Los Cleveland Cavaliers están teniendo un año complicado. Finalistas por sorpresa el año pasado, tienen este año a un LeBron James en plan MVP (29 puntos, 7,7 rebotes, 7,5 asistencias por partido), y sin embargo están sudando sangre para mantenerse en el 50% de proporción victorias-derrotas. No lo van a tener fácil para confirmar los augurios de la pasada campaña, y es que King James se encuentra muy sólo. Absorbiendo la totalidad del juego ofensivo por la carencia crónica de play-maker en el equipo (se rumorea la incorporación inmediata de Mike Bibby, o la de Calderón el próximo año), James por sí mismo es insuficiente para mantener la regularidad del equipo. Larry Hughes no cumple con el rol de Pippen que se le presuponía, y la excelente defensa que atesoraba el equipo en las dos pasadas temporadas se ha ido al garete, básicamente porque el veterano Ilgauskas y Drew Gooden están de capa caída, y porque Booby Gibson defiende peor que mi abuela. La tardía reincorporación de Varejao puede dar mayor intensidad al juego defensivo de los Cavs, pero vaticino una caída en primera ronda, y el subsiguiente cese de Mike Brown, del que James no tardaría en pedir su cabeza en caso de fracaso en la post-season.
Del resto del Este cabe destacar la buena temporada de unos Washington Wizards sin Gilbert Arenas (cuando vuelva el cañonero de origen cubano pueden hacer mucho daño en playoff), así como la de unos sorprendentes Atlanta Hawks, liderados por Joe Johnson, Josh Smith y Al Horford, uno de los mejores rookies del año. Toronto Raptors están encontrando recientemente la senda de la regularidad, gracias a la mejora del rendimiento de su lider Chris Bosh (27 puntos y 10 rebotes de media en los últimos 10 encuentros) y a un Calderón excelso que flirtea con el All-Star en año de fin de contrato.
En otro plano se encuentran los Charlotte Bobcats, un equipo que siempre me ha caído simpático, y más desde que Michael Jordan es su presidente ejecutivo. Con un perímetro letal formado por Raymond Felton, Jason Richardson y Gerald Wallace, con un backcourt formado por Emeka Okafor y el recién fichado Nazr Mohammed, los Bobcats lo tienen todo para destacarse en la débil Conferencia Este. Y aún así se encuentran con peor porcentaje de victorias-derrotas que el año pasado. Malas decisiones técnicas, la desmotivación de un Okafor disgustado con el rol que Sam Vincent le da, las lesiones tremendas de dos piezas claves como Adam Morrison y Sean May...Todo ello se ha conjugado en un ambiente de pesimismo, levemente aliviado por la sorporendente derrota que le propinaron la semana pasada a los titánicos Celtics. Veremos cómo evoluciona este equipo joven y que pronto debe comenzar a arrojar resultados positivos.
Para finalizar el repaso de la Conferencia Este, hay que destacar el funesto año de los Campeones de 2006, los Miami Heat. Son ahora el peor equipo del Este y uno de los pocos que han perdido hasta con el peor de la NBA este año, los Minnesota Timberwolves. Dwyane Wade es uno de los mejores jugadores de la Liga, pero nada hacer si está rodeado de dinosaurios perennemente lesionados (Shaq, Alonzo Mourning, Gary Payton) y de chupones indisciplinados (Jason Williams, Ricky Davis). Ni siquiera Pat Riley, reducido a pellejo y nostalgia, puede enderezar esto.
En la próxima entrega Kobe, Iverson, Nash, Duncan, Nowitzki, Yao...y La Bomba Navarro. Casi ná.

lunes 17 de diciembre de 2007

El mejor tiro de la Historia

Michael Jordan. El más grande.

viernes 7 de diciembre de 2007

Întâiul Decembrie în Europa

La semana pasada pasé unos días maravillosos en Rumania, por quinta vez. La razón del viaje, si es que hacía falta alguna más allá de disfrutar de la compañía de la mujer que amo, era celebrar el primer 1 de Diciembre del país desde que entró en la UE, de ahí el título del post.

El 1 de Diciembre es el día nacional del país. Conmemora la unificación, en 1918, del viejo reino rumano (básicamente Valaquia, Dobrogea y Moldova) con el territorio de Transilvania, que formaba parte del fenecido imperio austro-húngaro (en 1919 y 1920 respectivamente se sumaron los territorios de Bucovina y Besarabia). La ceremonia de unificación se realizó en la ciudad transilvana de Alba Iulia, ciudad de renombre desde los albores de la historia.

Llamada Apulum en los tiempos de los dacios; Alba fue también la principal ciudad de la provincia imperial en la época de dominación romana; capital del principado de Transilvania, entre 1542 y 1690; y, en 1785 escenario del martirio y muerte de los tres héroes transilvanos de la revolución campesina de dicho año: Horea, Closca y Crisan. Tras el acto fundacional de 1918, Alba Iulia sólo ha vivido un momento glorioso para la historia rumana y universal. Fue el 20 de septiembre de 1987, cuando la ciudad vio nacer a Irina Mates, actualmente la persona más importante de mi vida.

Tras un par de días muy románticos y bohemios en la muy nevada Cluj, y con algunos problemas con el mafiosillo dueño de una empresa de alquiler de coches y su muy rubia y muy escotada novia, nos dirigimos a Alba en un Opel Astra, para ser testigos de la fiesta nacional en la, por un día, capital de Rumania. El viaje desde Cluj es agradable y la carretera no está especialmente degradada, a diferencia de la mayoría del resto de vías. Sin embargo, cuando uno se busca una novia oriunda de Ardeal se tiene que acostumbrar a llegar tarde a todas partes, pues, no es por nada, pero mi nena, a la hora de prepararse para salir, es más lenta que el caballo del malo. Así que llegamos ya bastante tarde a Alba Iulia y las celebraciones oficiales de la mañana ya se habían terminado.
No obstante comimos sarmale y otras delicias rumanas, amén de beber algo de tuica, en la casa de los suegros, en uno de esos lúgubres edificios neoestalinistas de donde la clase media ascendente aún no ha podido huir, conformándose con aparcar sus Mercedes y BMW en la embarrada calle, llena de socavones y carente de asfalto. Con el estómago lleno y las mejillas sonrosadas nos dirigimos hacia el centro de la ciudad, donde se había instalado una feria de esas con una cutrez la mar de encantadora. Numerosos puestos ambulantes vendían vino Margaritar, muchas chucherías, y objetos luminosos made in China que volvían locos a niños y no tan niños. En uno de los puestos, el más concurrido, asaban una enorme vaca entera. Y en una esquina la policía realizaba una demostración de sus capacidades coercitivas que no atisbé a comprender si era simulada o real.
Tras deambular un poco nos dirigimos a la catedral de Alba, un inmenso edificio de estilo indefinido que fue inaugurado con gran pompa en 1922, con la coronación del rey Fernando I. Una inmensa bandera tricolor se desplegaba de forma longitudinal a lo largo de su fachada, y en el interior algunos cientos de rumanos se apiñaban para seguir con devoción la ceremonia oficiada por cinco barbudos sacerdotes ortodoxos, entre los que no se encontraba el arzobispo de Alba, que se había dirigido a Bucarest a oficiar la misa de la mañana con el patriarca Daniel I. Los cantos del coro eran ciertamente sobrecogedores, y me impactó la imagen de los fieles persignándose casi continuamente, además de la dinámica de la propia ceremonia, realizada a espaldas de la audiencia y en el interior del altar, cerrado con trabajadas puertas de madera.
Nos marchamos a media misa, pues el ritual ortodoxo es muy largo y cansino. Tras unos fuegos artificiales un poco pobres, las festividades llegaron a su fin con una gran marcha de soldados por el centro de la ciudad. Los militares, básicamente jóvenes estudiantes de la academia de Alba, portaban antorchas con aire marcial, dándole al acto un espectacular saborcillo legionario que hubiera hecho las delicias de Corneliu Zelea Codreanu. A pesar de todo la gente estaba muy contenta. A los rumanos aún les dura la borrachera europea, por lo que era entrañable ver tantísimas banderas europeas y apreciar que, más allá, de los corruptos políticos y empresarios, la gente normal sigue teniendo una honesta y algo ingenua ilusión por Europa.
Tras dejar Alba nos encaminamos hacia Brasov, a unos 250 kilómetros, donde en los días siguientes disfrutamos de esta bellísima ciudad de aire sajón, en la que destaca la Piata Sfatului, así como de las nieves de la vecina estación de Poiana Brasov, en donde fue tomada la foto que encabeza este post. Un atardecer blanco, rodeados de avetos y con las montañas Bucegi al fondo, produce sensaciones muy intensas y gratificantes. Más aún si acompañas el momento con un dulce vino caliente. En los dos días siguientes hicimos alguna excursión junto a Luci, el primo de Irina, que nos llevó, entro otros sitios, a un local de billares regentado por un mafioso moldavo que me trató con gran respeto, quizá por llevar una americana de cuero y hablar en inglés.
El regreso a Cluj fue más triste que nunca, pues a la noche debía coger el avión que me iba a separar, una vez más, de mi rumana guapísima y de su maravilloso país. No obstante, vale la pena. El amor siempre vale la pena.
PD: Para los frikis: ¡en el aeropuerto de Cluj anunciaban Gerovital! ¿Sigue viva la doctora Aslan? ¿Si me meto un chute de Gerovital me funcionará como a Carrillo?

lunes 26 de noviembre de 2007

30 Años

El domingo Soledad Quer y Antonio Amaya celebraron 30 años de matrimonio. Fue en un restaurante de Mollet del Vallès, junto a sus tres hijos, ya veinteañeros.
Sole y Antonio comieron, y se relajaron, y bebieron un poco de sangría, hasta que a Sole le entró la risa tonta, y Antonio sonrió mucho, e hicieron fotos de sus hijos, y se dejaron tomar fotos de ellos mismos, entre risas, y se sintieron felices y dichosos. Porque se dieron cuenta que había valido la pena. Que habían creado una buena familia. Que se seguían queriendo. Que sus hijos, lo más precioso del mundo, les querían muchísimo. Que les querían igual que el primer momento en que vieron la luz del sol entre sus brazos.
Os quiero mucho, papá y mamá.

lunes 19 de noviembre de 2007

"La bondat a la cara"


Ha muerto Gregorio López Raimundo. O simplemente el Gregorio. No hay palabras para expresar el vacío que deja este hombre en el corazón de miles. Para mí Gregorio representaba la épica legendaria, la fortaleza rocosa del ideal, el compromiso absoluto por las libertades, por la justicia para todos, por la paz, por el socialismo. Como me dijo el otro día mi amigo Marco "Gregorio es de esas personas que no deberían morir nunca." Sinceramente, era algo que, irracionalmente, creía a pies juntillas. Gregorio no iba a morir nunca.

Sé que suena típico en momentos como este, pero me da por recordar la primera vez que lo vi en persona. Fue en una Assemblea Nacional de EUiA, en la que yo iba de pardillo total tras unos meses de breve experiencia en la política local de Mollet. Por entonces Gregorio ya formaba parte de mi imaginario de héroes socialistas, así que, cuando lo atisbé sentado en primera fila, no reparé en su condición de viejito frágil y encorbado, y sí en su eterna aura roja de militante absoluto. Unos meses después, cuando me acababan de nombrar miembro del Comité Central del PSUC-Viu, me lo presentaron directamente y él me dedicó unas breves palabras de apoyo y ánimo. Mi condición de joven mitómano me llevó a enmarcar esa breve conversación en el panteón de mi memoria. Porque Gregorio era un ejemplo para los jóvenes que nos metíamos en la procelosa vía de cambiar el mundo. Y porque, a diferencia de otros, Gregorio siempre parecía estar por encima, muy por encima del pudridero político en el que todo el mundo acababa enfangado.

Tiempo después de haber dejado compromisos políticos tan fuertes, uno acaba seleccionando, etiquetando en sus recuerdos a la gente que conoció en aquellos intensos años. A unos se les reserva más o menos cariño, más o menos respeto, pero nadie permanece sin mácula. Nadie excepto Gregorio, quien, junto al añorado Manolo, representarán siempre, en mi corazón, el significado de ser militante.

sábado 17 de noviembre de 2007

Hobsbawm piensa Europa

El pasado 12 de noviembre el historiador vivo más famoso del mundo, Eric Hobsbawm, visitó Barcelona. Lo hizo en el marco del ciclo de conferencias que el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona viene organizando desde hace más de un año sobre los retos de futuro que tiene Europa desde una perspectiva humanista y cultural.

El formato de la conferencia fue más bien como un debate, un diálogo, entre el renombrado Hobsbawm y su otrora pupilo, el historiador Donald Sassoon, conocido por su monumental Cien años de socialismo (EDHASA, 2001), más que por sus obras posteriores. El emérito historiador Josep Fontana moderó el debate. Hobsbawm intervino en tres ocasiones, Sassoon lo hizo en otras tantas, y luego varios miembros de la audiencia les expresaron preguntas durante quince minutos, que ellos contestaron con más o menos desgana.

El evento, por su forma, no podía dar para mucho más que para esbozar algunas reflexiones intersantes sobre el pasado, el presente y el futuro de Europa, entendida como entidad histórica política, social y económica, como concepto filosófico y humanístico, y como comunidad de futuro.
Hobsbawm es un intelectual brillante. Pero casi siempre ha tendido a descansar en esquemas estructurales demasiado rígidos, y ahora que tiene 90 años no va a cambiar. Otra cosa es que su enorme sapiencia y erudición le conviertan en un intelectual merecedor de toda la atención posible: el millar de personas congregadas en la sala más amplia del CCCB son buena prueba de ello. Sassoon era, pues, un aliciente menor, aunque a la postre fue el que emitió mensajes más interesantes, bajo mi punto de vista.

Europa como proyecto político se halla en franca crisis, y los ponentes no ocultaron la desafección ciudadana hacia las instituciones europeas, ejemplificada en los bajos índices de participación a las elecciones al parlamento europeo. Como proyecto cultural conjunto también faltan lazos, como expresó Sassoon al apuntar que, en lo referente a cultura popular, lo único que liga a los europeos es una común aceptación de lo que llega de Estados Unidos, por encima de un necesario intercambio entre las diferentes culturas europeas. Ahora bien, achacarlo únicamente al hecho que la cultura americana es fundamentalmente cosmopolita y vocacionalmente internacional en contraposición a los productos meramente nacionales europeos es olvidar el poder de los medios de comunicación y de las compañías dedicadas a fomentar la invasión cultural norteamericana.

Hobsbawm reflexionó sobre el hipotético surgimiento de nuevos estados europeos, que se caracterizarían por una contraposición negativa absoluta respecto a los falsos Estados-Nación de los que se desgajarían (Escocia vs. Reino Unido; Catalunya o Euskadi vs. España...), lo cual me parece un poco injusto en relación a las justas aspiraciones de autodeterminación, amen de harto hipócrita, pues dichos supuestos negativos no se aplicaron en su momento en la extinta Yugoslavia. Un culebrón, por cierto, aún inacabado.

Sassoon, desde su punto de vista intachablemente socialdemócrata, habló de consolidar a Europa como un núcleo mundial de irradiación de derechos humanos, democracia y welfare, un lugar donde no existe la pena de muerte y donde el laissez-faire económico no es la norma establecida. Quizá es un poco discutible que Europa sea esto ahora mismo, máxime cuando se deben tener en cuenta las privatizaciones masivas que se ha exigido a los nuevos miembros de la UE provenientes del Este, el escándalo de los vuelos de la CIA, las restricciones, muy lentamente levantadas, en materia de movimiento de personas y mercancías, o, por supuesto, el escandaloso asunto de las deportaciones de ciudadanos rumanos en Italia.
Aunque el gobierno de Calin Popescu-Tariceanu se puso serio (algo ciertamente excepcional, pues desde 2004, Rumania se caracteriza políticamente por su lameculismo pro-occidental) y se consiguió matizar la medida del centro-izquierdista gobierno Prodi, lo cierto es que se trata de un precedente peligroso que no augura una Europa tan cándida como la que propone Sassoon.
En cualquier caso se trató de un evento interesante, que dio pie a debates posteriores, regados con abundante cerveza, en un bar del Raval. El próximo debate también puede estar interesante. Será el 26 de noviembre, con el influyente historiador, politólogo e intelectual Timothy Garton Ash, bajo el título Llibertat i diversitat. Com poden, els països lliures d'Europa, fer front a la creixent diversitat cultural.

martes 13 de noviembre de 2007

"¿Por qué no te callas?"

Todos hemos visto el video. Los medios de comunicación, ávidos de imágenes de impacto, lo han repetido hasta la saciedad. Como el del energúmeno racista que propinó patadas, puñetazos y tocamientos a una asustada chica de dieciséis años. Aquel video, de 25 segundos de duración, fue repetido por las cadenas de televisión unas 300 veces en tres días hasta hacerlo durar 125 minutos.

Por eso supongo que todos hemos visto a Juan Carlos de Borbón hacer callar al presidente de Venezuela, y por eso no voy a colgar el video entero aquí. La foto en sí es bastante explícita. El rey de España, como si la cumbre iberoamericana se hubiera convertido en una discusión de bar palillero, soltó la célebre frase, con aspaviento y cara enrojecida incluídos, dotando a opinion-makers, redactores de informativos y demás morralla televisiva de la carnaza suficiente de la que se (y nos) alimentan.
Más allá del propio rol público que interpreta Chávez ahora que se está acelerando, también estéticamente, la revolución bolivariana; más allá también del contenido de las críticas de Chávez a España, así como el de las que pronunció el presidente de Nicaragua Daniel Ortega, y que motivaron una aún más grave reacción del monarca español, que abandonó la sala de reuniones para fumarse un piti (esta es mi teoría); lo que realmente me interesa es el papel de los medios de comunicación españoles en este extraño contexto que vive la familia real española.


Las viñetas de El Jueves, y su juicio posterior, cuya sentencia condenatoria hemos escuchado hoy; la quema de retratos de los monarcas; las exhortaciones a abdicar por parte de la extrema derecha realmente existente; la divulgación de rumores sobre la salud del monarca y la rápida e inusual réplica por parte de la Zarzuela; el polémico viaje a Ceuta y Melilla, con baño de masas incluído, tras una legislatura de plácida relación diplomática de España con Marruecos; el exabrupto de Santiago de Chile; el fin del matrimonio de su hija mayor...


Es una secuencia de acontecimientos que han derivado en una situación de aparente incertidumbre, pues, por primera vez desde 1981, existe cierto debate, cierto clima, de cuestionamiento de la validez de la monarquía como máxima representación del Estado en España. Se han realizado varias encuestas sobre la forma de Estado y varios políticos nacionalistas han vertido continuadas críticas sobre la monarquía, como son los casos conocidos de Anasagasti y Carod-Rovira.

Y sin embargo los medios de comunicación, en una muestra del culto a la personalidad que se le rinde a la familia real, y que enlaza directamente con el modelo instaurado en la figura de Franco (en el que un día me extenderé, pues es una parte importante de mi investigación histórica), hacen gala de una evidente unanimidad a la hora de defender TODO lo que hace, dice o calla Juan Carlos I. No hay espacio para una mínima fisura en el monolítico discurso de propaganda sobre el rey, en el que los tópicos establecidos a finales de los setenta y primeros ochenta se repiten hasta hacerse vacuos.

Yo no sé si la dinámica expuesta más arriba va a derivar en un debate abierto sobre monarquía y república en un plazo medio de tiempo. Lo que sí sé es que los medios de comunicación van a tener que esforzarse en renovar el discurso sobre la rancia institución borbónica, no vaya a ser que más pronto que tarde los que les digamos a ellos "¿por qué no te callas?" seamos los ciudadanos.